Y yo te recuerdo…

 

Nunca me ha costado trabajo escribir sobre mi vida y las personas que me rodean, bueno tal vez sí, cuando escribo sobre alguien a quién no puedes olvidar por que esta presente de una u otra forma. Tiene casi un año de que de manera intensa, inesperada, hermosa te despediste de mi, que tu mano atacada por el implacable paso del tiempo manifestó su despedida, que esos hermosos e inigualables ojos azules me dijeron adiós.

Oh abuela, todos los días te recuerdo, no podría olvidar a una de las mujeres fundamentales en mi vida, una realmente especial, una de mis tres mamás. Has pasado a un nuevo plano, físicamente no estas aquí, ahora estoy más solo y esa era una de tus preocupaciones, siempre pensabas en mi…siempre, tal vez por eso no te querías ir, tal vez por eso esperaste a que fuera al hospital a recordarte un trato que hicimos, tal vez por ello he sentido tu presencia a mi lado tantas veces.

No te imaginas como hubiera deseado ser mejor estudiante y haber terminado mi carrera antes y que lo vieras y vivieras conmigo, que me vieras realizado como lo único que podría ofrecer al mundo, un licenciado. Que pudieras leer mi tesis y aunque no entendieras nada me dijeras cuan orgullosa estabas de mi, no te preocupes sé que siempre te llene de orgullo igual que a mi abuelo.

Estos días que ya paso en soledad por que no hay nadie en casa, me recuesto y pienso que estarías haciendo conmigo, recostada en mi cama escuchando mi estruendosa música sin molestarte y pidiendo solo que te pusiera tu novela, esas tardes en las que me quedaba dormido a tu lado y tu solo me tapabas y abrazabas…las extraño tanto. Mi abrazo de navidad, los fines de años en los que le agradecías a tu dios por haberte permitido estar un año más a nuestro lado, tus romeritos, tu bacalao, los sándwiches para antes de cenar.

Abuela, güereja, la unica persona con la que me encantaba compartir mi cumpleaños, aunque toda la familia se olvidaba de mi y nomás te felicitaban a ti jaja, ese link especial que no tenías con nadie más de la familia, al fin y alcabo yo era tu consentido…365 días son una eternidad, espero poder verte una vez más algún día de estos yaya, te extraño y te amo.

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Well, I made you and now I take you back

Hace unas semanas pude recuperar mi biblioteca musical. para aquel que me conoce sabe que es una biblioteca si no muy bien cuidada por lo menos es grande…unas 35mil canciones y crece cada día, subitamente siendo hoy ya sabado, con mi insomnio que me ataca desde hace dos semanas, durmiendo dos o tres horas al día…mi refugio es escuchar música.

Recostado en mi cama, a la luz de una lámpara de alumbrado público (ya sé que no es poético como hablar de la Luna pero es lo que hay) mientras otro incienso se  consume, otro cigarrillo concluye su tiempo de vida…mientras estoy ahi mirando al techo y preguntandome tantas cosas, ¿alguien puede apagar el cerebro? y la pregunta es seria, creo que pensar tanto es lo que provoca mis días de 48 horas. A veces ya ni prender el xbox ayuda, ni tener la computadora en mi cuarto; esa solo sirve para escuchar música.

No pierdo hilo de la historia que trato de contarles, permitome encender otro cigarrillo (la cajetilla esta pronta a terminarse), la historia de hoy se centra en Our love to admire de Interpol, un disco que espere con muchisimas ansias, un disco que desde que se filtró en la red de redes escuche incansablemente día y noche. Y es que en verdad nunca me pareció un mal disco al contrario es una obra que marcaba un poco el cambio de Interpol, ya no eran la banda triste de Turn on the bright lights ahora era un poco menos sombríos.

 Lastimosamente también se convirtio en el soundtrack de una de las etapas tristes de mi vida (si otra de esas ya lo sé). Pace is the trick; así es el ritmo lo es todo, lástima que soy muy arritmico para todo, no solo en cuestiones músicales, soy arritmico hasta para jugar, para enamorarme.

Nunca podré borrar esa tarde dónde me dijiste que preferias a otro chico, uno que no podría comprarar conmigo pues nunca he sido un chico de barrio, un malviviente un…él. Claro el tipo me odiaba y yo lo sabía pero había algo en lo que yo no podía “competir” con el, la distancia.

No es lo mismo vivir a 10, 15, o 5 minutos de tu casa a vivir a dos horas y media, sin embargo nunca me importo mucho estar lejos, siempre me acompañaba mi música y sobre todo el mencionado disco, que aún seguia escuchando una y otra vez…regresar llorando en el metro es raro, las personas te ven y se preguntarán ¿que le habrá pasado?, ¿lo asaltaron?, ¿lo dejo la novia? , ¿se le habrá muerto alguien?…

Mientras las gotas de la lluvia mojaban mi cuerpo (gusto de caminar y mojarme en ella, es bastante genial y mágico creo yo) mis pensamientos se concentraban en las guitarras, en la bateria, el bajo, en ti. Ya pasaron muchos años de aquella experiencia, la lluvia dejó de recordarme a ti, pero Our love to admire siempre me regresará a esa tarde en la que dijiste que yo no era el elegido, aunque ahora no la recuerdo con tristeza, sino esbozo una sonrisa que me recuerda que no esta mal darlo todo por una mujer, que la mejor recompensa son los recuerdos buenos o malos…que me sigue gustando el disco.

Mientras se termina mi cigarrillo, las palabras también lo hacen…algo me dice que será una noche larga, me pregunto si tu también te acuerdas de mi.